El uso de datos móviles personales para controlar los contagios

El uso de datos móviles personales para controlar los contagios

En estos días nos enterábamos de la sorprendente noticia de que la Unión Europea ha pedido a las compañías telefónicas utilizar los datos de los ciudadanos para controlar la expansión del coronavirus. Esta acción ha despertado de nuevo el debate sobre la privacidad en la era digital

La Comunidad de Madrid no se ha hecho esperar y a finales de marzo lanzaba la app Coronamadrid con el objetivo de “seguir descongestionando” la línea 900 que ha puesto en marcha para diagnosticar a afectados por coronavirus.

Para nuestra tranquilidad nos transmitían que solo se piden datos proporcionados, tanto para poder tener las evaluaciones asociadas a los ciudadanos como para poder contactarles después por vía postal o telefónica si fuera necesario. Aseguran que los datos están en la UE, servidores de Google Cloud Platform, y cumplen con todos los requisitos de seguridad y con la normativa de protección de datos

¿Cómo funcionan en China ante el uso del control de la pandemia?

En Pekín, cada ciudadano que sale del metro es grabado y se capta su temperatura corporal. Si se detecta que tiene fiebre, se avisa mediante el móvil a todos los ciudadanos con los que se cruzó durante su viaje para informarles sobre su «posible infección». Esto se debe a que las compañías chinas de telefonía móvil y de internet comparten los datos de sus clientes con los servicios de seguridad y con los ministerios de salud. China o Corea del Sur, casi a las puertas de la epidemia del coronavirus, son casos de éxito del control mediante los macrodatos (big data), aunque en algunos casos con ciertas prácticas que se alejan del derecho a la privacidad y a la protección de datos.

 

«En China y Corea del Sur, el uso de este tipo de tecnología ha dado resultado. Corea del Sur está realizando esfuerzos y haciendo pasos acelerados en cuanto a la protección de datos, pero China es un país con un nivel de protección inadecuado y está a día de hoy lejos de los estándares europeos», afirma Eduard Blasi, profesor colaborador de los Estudios de Derecho y Ciencia Política de la UOC.

¿Pero ante una epidemia como la actual, a quién pertenecen los derechos: al ciudadano o al bien común?

«En este caso concreto, tenemos en juego el derecho a la vida, a la salud o a la integridad física, que precisamente se ha visto afectado por la gran propagación de esta enfermedad entre la población», afirma Blasi. «El derecho a la protección de datos no es un derecho absoluto y las autoridades de control ponderan los derechos fundamentales, de modo que en según qué circunstancias la protección de datos puede verse reducida por la prevalencia de otro derecho, como es el caso», añade.

En Cataluña, la aplicación Stop COVID19 CAT, desarrollada desde el Departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña, se ha puesto en marcha para gestionar los datos de salud, identificativos y de geolocalización de los ciudadanos y para determinar la evolución de la enfermedad COVID-19 con objetivos de investigación y estadística, en la misma línea que Coronomadrid.

Buscar el punto medio en el control de los datos no es tarea fácil, como tampoco lo es cambiar la visión de la sociedad

Muchas gracias a todos por contar con nosotros para afrontar esta situación. Todos juntos podremos salir adelante.



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